EL OTRO PODER: CRIMEN ORGANIZADO

Por: Said Ascencio Salazar

Los poderes fácticos han estado presentes en el Estado mexicano desde la conformación  del mismo, poderes eclesiásticos y militares han estado detrás del origen de un débil Estado independentista. Colaboraron y se incorporaron  organizaciones empresariales, obreras y campesinas que  se convirtieron en piezas clave en la conformación y fortalecimiento del Estado mexicano posrevolucionario. Pero en las últimas décadas se ha insertado un nuevo poder fáctico con capacidades y recursos únicos que los diferencian de otros poderes, incluso, han llegado a introducirse en el seno mismo de nuestras instituciones a nivel  local, estatal y hasta federal. Este poder es el crimen organizado, en sus distintas vertientes: narcotráfico, trata de personas, secuestros, extorsiones y hasta robo y tráfico de energéticos como el petróleo y  gas natural en las instalaciones mismas de Pemex.[1]

Narcos

Para entender el papel que ha jugado el crimen organizado como poder fáctico habría que entender primero su definición. José Cavero, periodista español, entiende a  los poderes fácticos como “aquellos grupos de presión  con fuerza o potencia bastante  como para alterar el curso  normal de los acontecimientos, contrariando incluso decisiones  de instancias o instituciones debidamente acreditadas o con solidez democrática”[2]

A nivel  académico se ha introducido recientemente el estudio de los poderes fácticos y se ha discutido ampliamente la exactitud para incluir al crimen organizado como un  poder fáctico, ya que a diferencia de los otros,  se funda en lo informal e ilegal, es decir, en los hechos. Otros poderes fácticos  pueden actuar legalmente y hasta se considera legítima su influencia sobre el Estado y hacer pesar sus opiniones  sobre el resto de la sociedad.

Por otro lado, hay quien sostiene, que un poder fáctico, como el crimen organizado, sin ser parte del marco institucional, puede amenazar, neutralizar y hasta influenciar las decisiones estatales como todos los demás. Para dejar más claro esto, Fátima Fernández señala que:

Fáctico viene de factum, hecho. Si lo unimos a la palabra poder, su significado apunta hacia la supremacía fundada en actos, en fuerza, en dominio y, como dice la Real Academia en su segunda acepción, fáctico significa “basado en hechos o limitado a ellos, en oposición a teórico o imaginario.[3]

Puesto así, la pregunta que se plantea en este ensayo es ¿De qué manera el crimen organizado amenaza al Estado constitucional dada la vital importancia que ha tomado este poder fáctico en los últimos años? Retomando las concepciones clásicas de Estado de Hobbes y de Weber, éste tiene el fin de conservar la paz en la sociedad por medio del monopolio legítimo de la fuerza, esta última investida de un aparato legal y consenso de la sociedad, lo contrario a todo esto,  sería  la  vuelta al estado de naturaleza hobbesiano y la consiguiente  guerra de todos contra todos.[4]

Sin bien es cierto que el crimen organizado no tiene ninguna intención en adueñarse del aparato estatal, la realidad es que existe un interés en corromper las instituciones y sus funcionarios para poder operar libremente, a consecuencia de ello la disputa por mantener la paz y el orden en un marco legal por parte del Estado y la del crimen organizado por continuar sus negocios ilícitos sin oposición, los ha confrontado disparando la violencia en los últimos años.

crimen

Días después de la toma presidencial de Enrique Peña Nieto, en 2012, se acordó y se firmó el pacto por México, avalado por los principales partidos políticos nacionales, en el que se  acordó una nueva estrategia de seguridad dados los ínfimos frutos que Felipe Calderón cosechó para reducir el crimen y la violencia en su sexenio. Cabe recalcar que el Gobierno mexicano buscó recobrar cierto control en algunos sectores importantes dominados por poderes  sindicales y empresariales,  y es por medio de este pacto y las reformas perseguidas por él mismo como ha buscado recuperarlo. Una de ellas es la reforma educativa, ya consumada, que intenta recuperar la rectoría del Estado en la educación, misma que estaba controlada por el SNTE y su líder Elba Esther Gordillo, ahora encarcelada. La otra reforma, la de telecomunicaciones, busca arrebatar el monopolio de la radio, la televisión y la telefonía a los principales agentes de estos medios, como Televisa, Televisión Azteca y Telmex-Telcel, consolidando así la competencia y democratización de los medios de comunicación que México necesita. En ese mismo pacto se plantea  implantar un nuevo esquema de coordinación policiaca  y la creación de una Gendarmería Nacional, a la cual le competería la lucha directa  contra el crimen organizado[5]. Lo cierto  es que, hasta Agosto de 2014, la Gendarmería no ha sido creada y las acciones realizadas han sido insuficientes e incluso la violencia se ha recrudecido en algunos Estados del país como Tamaulipas y Michoacán. Además, aunque parezca  que la violencia ha disminuido, esto tiene que ver con la información que circula. Muchos medios y periodistas han sido amenazados o asesinados, y por tanto, obligados a retirarse de su labor periodística, sumándole  la poca información y las  escasas cifras que ha presentado al respecto el gobierno de EPN.

politicos

Según informes de medios internacionales, como Newsweek, las cifras de homicidios del primer año de gobierno de Enrique Peña, ascendió a 22 mil 732  contra 8 mil 867 del primer año de Felipe Calderón. Incluso, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en los 19 primeros meses de gobierno, Felipe Calderón Hinojosa llevaba 41 mil 396 homicidios;  medios internacionales calculan que Peña lleva 55 mil 325. En el mismo periodo, Calderón reportaba 873 secuestros y 5 mil 345 extorsiones; Peña Nieto acumula 2 mil 634 secuestros y 12,194 extorsiones. [6]

Esto ha dado como resultado que el miedo circule en numerosas localidades del país. Según datos de la encuesta ENVIPE 2013 del INEGI a nivel nacional en 2012, las actividades cotidianas que la población (de 18 años y más) dejó de practicar para no ser víctimas de un delito fueron: usar joyas (65%), permitir que sus hijos menores de edad salieran (62%), salir de noche (55.1%), llevar dinero en efectivo (44.5%), llevar tarjeta de crédito o debito (37.9%) y salir a caminar (29.4%).[7]Pero a pesar de las precauciones, se ha visto como personas inocentes pierden la vida en el fuego cruzado entre los cárteles,  incluso,  de gente que es sacada de su casa y asesinada sin ninguna razón por una venganza sin sentido como en Allende, Coahuila, quedando en completa impunidad y silencio el hecho, involucrando a las propias autoridades, cómplices e igualmente aterrorizadas por los zetas en la región.[8]   Es importante resaltar esto porque el miedo y la sensación de inseguridad  cambia la manera en como las personas  conforman sus vínculos sociales, altera su relación con la comunidad  y el área en que se desenvuelven.  De acuerdo con un estudio del INE (2014) sobre  “La calidad de la ciudadanía en México” un 72% de los entrevistados manifestó NO confiar en las demás personas.”[9] Esta misma desconfianza se ve reflejada en la poca credibilidad que tiene algunas instituciones y autoridades en algunas localidades de nuestro país. Sólo  el 8% del total de los delitos son denunciados, el 92% restante queda sin averiguación previa y en la completa impunidad.[10]

A todo esto habría que agregar el encubrimiento y la corrupción constante en algunos Estados, incluso se ha evidenciado a autoridades locales tratando con el crimen organizado, el caso más sonado hasta ahora, el de los templarios con funcionarios de Michoacán.  Lo cierto es que la vigencia de un Estado de Derecho y el desarrollo del país en un ambiente democrático se han opacado, poniendo en tela de juicio  la capacidad del Estado   para garantizar estas condiciones.

El problema del crimen organizado se puede ver desde distintos enfoques, uno de ellos, estructural. La pobreza, las tremendas desigualdades, el poco y mal pagado empleo, lleva a los más pobres a formar parte de la larga fila del crimen. Otro factor, Estados Unidos, como principal importador  de drogas  y exportador de armas a México. El gobierno norteamericano ha tratado de hacerse corresponsable, por medio de la Iniciativa Mérida, de la situación en nuestro país en el tema del narcotráfico, pero ni el apoyo ha sido suficiente, ni la estrategia adecuada. Queda en manos de la sociedad civil organizada, primero, romper con la cultura del silencio, complicidad y corrupción  que permite funcionar al crimen y permea  también en nuestras  instituciones.  Reformar el Poder Judicial y transparentarlo para regresar la confianza perdida en las autoridades que tienen el mandato constitucional de protegernos, así como mejorar la distribución del ingreso y crear más  y mejores empleos. La labor no es fácil, tal vez lleve mucho tiempo, pero mientras el negocio ilícito siga siendo altamente rentable y la estrategia siga siendo la misma, el futuro de nuestro país es realmente incierto.

chapo

Concluyo citando una frase de Alberto Olvera: “La construcción de la democracia en México pasa por el control de los poderes fácticos, que dominan la vida pública.”[11] El Estado debe garantizar una vida pacífica y democrática a los  ciudadanos, mismos que otorgan legitimidad a las acciones del aparato estatal.

 

[1] El hurto y tráfico de hidrocarburos se ha convertido en una práctica lucrativa para algunos cárteles mexicanos  que buscan diversificar su mercado dentro y fuera de sus fronteras. VICE News realizó un video reportaje muy interesante sobre éste tema, disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=mPEfArQU7tc (consultado: 10 de agosto de 2014)

[2] Israel Lay Arellano, “Medios electrónicos de comunicación, poderes facticos y su impacto en la democracia en México”,  Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, núm. 217 (Enero-Abril  2013): 255

 

[3] Lay Arellano,  256

[4] Bobbio, Norberto,  Estudios de historia de la filosofía, (Madrid: Debate, 1985), 262.

[5] Redacción Aristegui Noticias, ¿A qué poderes facticos se refiere el Pacto por México?, en Aristegui Noticias, (Diciembre, 2012) disponible en: http://aristeguinoticias.com/0212/mexico/a-que-poderes-facticos-se-refiere-el-pacto-por-mexico/ (consultado el 9 de Agosto de 2014)

[6] Redacción Sin Embargo, La inseguridad en México se instala en la prensa extranjera, otra vez; los 19 meses de EPN  no convencen, Julio, 2014, disponible en: http://www.sinembargo.mx/24-07-2014/1067574 (consultado el 9 de Agosto del 2014)

[7]Rubén Guzmán Sánchez,Cuando el miedo nos alcance: ¿Ficción o futura realidad?”,  Animal Político,  (Julio,2014) disponible en:http://www.animalpolitico.com/blogueros-seguridad-180/2014/07/14/cuando-el-miedo-nos-alcance-ficcion-o-futura-realidad/#axzz37Ta2VTjz (consultado el 9 de Agosto del 2014)

[8] Martinez Ahrens , Jan, Silencio, aquí se mata, en el portal de EL PAÍS, Julio 2014, disponible en: http://internacional.elpais.com/internacional/2014/07/05/actualidad/1404594964_269006.html (consultado el 10 de agosto del 2014)

[9] Guzmán Sánchez Rubén.

[10] Ricardo Sepúlveda, “¿En realidad estamos mejor en seguridad?”,  ADN Político, (Agosto, 2012) disponible en: http://www.adnpolitico.com/opinion/2012/08/15/opinion-estamos-mejor-en-seguridad-por-ricardo-sepulveda (consultado: 10 de Agosto del 2014)

[11] Alberto Olvera, Ciudadanía y legitimidad democrática en América Latina, (Buenos Aires: Prometeo, 2011), 335.

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